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Postales de China

En nuestro pasado viaje a China hace dos semanas, en Fenghua, un pueblo industrial al sureste de Hangzhou, la capital de la Provincia de Zhejiang, fuimos a tomarnos un café a un Starbucks en un modernísimo centro comercial. Podría ser un suburbio de Chicago, Los Ángeles o Londres. Dentro y fuera del centro comercial el ambiente era muy especial. La primavera había llegado y ya muchas de las mesas del café estaban colocadas al fresco. Grandes y coloridos cerezos en flor abundaban alrededor de las avenidas que llevaban al Inline Shopping Mall, sino recuerdo mal cómo se llama.

Se respiraba magia económica por todas partes. Las marcas fachadas de las tiendas adentro brillando con todas las marcas más reconocidos de Occidente, la Plaza de Comidas podría ser la del más moderno centro comercial en la Florida, pero con restaurantes de cadenas ampliamente reconocidas, mundialmente  así como novedosas cadenas chinas diseñadas con el mejor gusto de diseño occidental.

 Adentro y afuera del Starbucks las mesas llenas y apenas eran las 4 de la tarde.

 Con el presidente y dueño de la planta que estábamos visitando, platicábamos de política, economía y el futuro de China.

 Sabiamente me dijo “Mariano, mira alrededor”. ¡Todos son jóvenes! Esta es la nueva China. Todos reunidos en Starbucks tomando café y ocupados con sus laptops o tabletas, posiblemente creando los startups que pronto veremos convertidos en grandes empresas por el mundo. Chicas y chicos compartiendo fotos en sus iPhones alrededor de un buen café. Armonía y Aroma de Café se respiraba por doquier.

 Estábamos terminando una gira de visita a algunos de nuestros proveedores con quienes hemos organizado un grupo de ingeniería de trabajo inter-empresarial entrelazados por el diseño, manufactura, comunicaciones LoRa telecomunicaciones, logística y suministro de los más avanzados sistemas de medición para energía eléctrica, agua y gas conectados a un sólo gateway, como plataforma de conexión a la Nube y con un mismo protocolo de comunicaciones, al estilo de una orquesta filarmónica deleitándonos con una bella sinfonía.

 Hace algunos años yo dudaba que China pudiera alcanzar, con su mano de obra barata, los niveles de tecnología de punta y alta calidad exigidos y esperados por los mercados alrededor del mundo, especialmente en Occidente. Así como la transformación de las ciudades, los centros comerciales, las autopistas, los parques industriales, los aeropuertos han alcanzado los niveles de calidad y confort de Occidente, al interior de las fábricas del sector electrónico, incluyendo medición, sensores, comunicaciones, etc. los niveles de calidad son ya insuperables y esa mano de obra barata ya no está.

 El costo de la mano de obra ya está al mismo nivel de cualquier país latinoamericano, pero la calidad y productividad es muchas veces mayor, gracias a los robots, sin afectar los precios al consumidor. Entonces, los costos de la vivienda, la canasta familiar, la energía y el transporte se mantienen estables y la calidad de vida aumenta como en ningún otro país.

 Todas las fábricas de nuestros asociados de negocios que visitamos son plantas intensas en robots. Son más los robots que los obreros. Desde la fabricación de circuitos impresos (PCBs), manejo, montaje y fijación de componentes con tecnologías de montaje de superficie (SMT), hasta el movimiento y transporte de equipos armados y pruebas finales son ejecutados con y por robots. Y lo más interesante es que la gran mayoría de esos robots son Made In China, copias, tal vez “más “inteligentes”, que sus “antepasados” metálicos japoneses.

 Desde esas fábricas salen manufacturas de todos los sectores de la economía para todos los mercados del mundo, con las famosas marcas de siempre. El “Taller del Mundo” se robotizó sin que los consumidores lo notaran. Los “fabricantes” mundiales sí vieron el futuro y pasaron o contrataron sus fábricas a los inmensos y modernos parques industriales de las ciudades chinas, llenas de robots y tecnología.

  ¿Cómo se logró ese milagro económico-industrial? Esos “muchachitos” del Starbucks Café estudiaron ciencias y tecnologías en universidades chinas, americanas y europeas y están regresando a casa hablando inglés y otros idiomas, hablando de tecnología y cargados de ganas de hacer cosas nuevas. Las compañías chinas se los pelean.

 Espero que el desarrollo de China no se detenga. De allá vendrá el pleno desarrollo económico de América Latina.

Mariano Penagos / Gerente General

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